Tener una hermana que habla demasiado es lo mejor del mundo

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Tener una hermana que habla demasiado, es lo mejor que te podría haber pasado en este mundo.

Tener una hermana es de los mejores regalos que pueden obsequiarnos nuestros padres, pues se vuelven compañeros de juego cuando somos niños y compañeros de vida cuando crecemos. Además, evita que nos hundamos en nuestros pensamientos mas profundos, ¡así como lo lees! Un estudio afirma que tener una hermana parlanchina tiene un efecto animador del alma.

De acuerdo a un estudio de investigación realizado por Laura Padilla-Walker de la Universidad Brigham Young, publicado Science Daily, donde asegura el rol que juegan las hermanas en la dinámica familiar es de gran importancia.

La investigación fue realizada con 395 familias con por lo menos dos hijos, de entre 10 y 14 años, donde confirmó que los niños que tenían hermanos se sentían menos solos y la influencia era mayor, es decir, cuando son niños es más fácil que aprendan a ser amables y generosos si siguen el ejemplo de un hermano o hermana mayor, esto respecto a hermanos de ambos generos.

Sin embargo, encontraron un beneficio distinto para quienes tenían hermanas, el estudio afirma que las hermanas tienen un efecto animador extraordinario.

¿La razón?

Las mujeres por norma general suelen soltarse mas al hablar, lo que ayuda a crear mejores lazos de comunicación entre los hermanos, brindando un efecto antidepresivo, esto sin importar si la hermana era mayor o menor. De acuerdo a la investigación, tener una hermana brinda a la familia y a los hermanos una mejor dinámica familiar y mejor comunicación, pues habla más.
Sin duda, los hermanos son grandes compañeros de aventuras, ¡aprovecha si tienes una hermana y habla más con ella! Ahora sabes que esa cualidad de hablar “hasta por los codos” tiene más beneficios de lo que pensabas.

Por si fuera poco, te decimos más beneficios de tener hermanos:

Será tu mejor aliado ante los problemas
Te escuchará siempre que quieras hablar

Pueden conversar de todos los temas
Es alguien en que puedes confiar

Podrán pelear pero jamás se dejarán de querer
Comparten las mismas experiencias familiares
Todo será más divertido, hasta la reunión familiar a la que no querías ir

¿Tienes un herman@? ¡Cuéntanos qué otros beneficios has notado de contar con ellos!

Por otra parte…

Las personas parlanchinas suelen padecer alteraciones psicológicas que las obligan a parlotear en forma inusual; esto se llama verborrea. Existen tratamientos para sanar

La verborrea (término que proviene de verbo: palabra, y rrea; escurrimiento) se expresa cuando un sujeto habla y habla sin cesar. Casi siempre se trata de un síntoma de algún trastorno emocional o psíquico. Por ejemplo, esa gente a quien calificamos de hablantina o parlanchina, pese a que se ve sana, sufre una ligera perturbación psiquiátrica o psicológica. Y cuanto mayor sea semejante padecimiento, se agudiza la manifestación verborreica.

La modalidad más grande de verborrea se presenta que hablan en exceso porque registran gran taquipsiquia (velocidad de pensamiento), lo cual no significa, sin embargo, que digan cosas congruentes, sino todo lo contrario”.

Para ilustrar la curiosa alteración que nos ahoga en un diluvio de vocablos, el especialista cita el ejemplo de Alicia, quien lo visitó por primera vez al cumplir ella 29 años de edad. Desde su adolescencia, se sentía insegura para relacionarse con los demás. “En aquella cita me habló de la mala relación con su madre, a quien consideraba autoritaria en extremo” comenta el doctor Cruz. Por cierto, abandonó pronto el tratamiento prescrito.”

Introvertida, callada, sin amistades ni una pareja estable, y dedicada cien por ciento al cuidado de la mamá (enferma desde hacía bastante tiempo), a los 35 años de edad Alicia se quedó sola al irse su progenitora. Aunque liberada de los altercados que la abatían, se sumió en una tristeza profunda y se aisló por completo. Como padecía insomnio y miedo intensos, se volvió a poner en contacto con el doctor Cruz.

No obstante, Alicia no era una inconsciente. Sabedora de que su peor problema era la soledad, intentó volverse sociable. “Creyó que para rodearse de amistades tenía que hablar y hablar mucho. Parloteaba sin cesar en el trabajo, en las reuniones, en el mercado o en el autobús. Llegó un momento en que la gente la evitaba. “Con este nuevo tropiezo, ella se acercó a mí de nuevo -relata el galeno. En cuanto la recibí en mi consultorio, me soltó un torrente de palabras, sin permitirme intervenir. Tras una hora de escucharla, el diagnóstico fue muy claro: verborrea.

Casos como el de Alicia ocurren con suma frecuencia, informa el experto. “Se trata de hombres o mujeres solitarios que aprovechan el momento en que están acompañados para soltar lo que se han venido guardando, o que se han dicho y repetido a ellos mismos, pues el verborreico por lo regular habla solo. Es como un fenómeno compensatorio.

Y prosigue, “al hablar se desahogan. Empiezan con un tema cualquiera y terminan en la materia que les resulta importante, como una especie de catarsis que puede brindarles alivio temporal.

“De hecho, cuando estamos mal, no paramos de hablar. Pero tal situación comienza a resultar molesta en cuanto el asunto relevante se torna circular y, además, se expone cada vez con más detalles y matices producto de la fantasía.”

Cómo lidiar con el hablarín

La verborrea no es en sí una enfermedad, sino consecuencia de ella; por tanto, se necesita atenderla y sanarla. Si se da junto con otros fenómenos (como inquietud motora, impotencia..) De igual manera, si alguien tranquilo empieza de pronto a hablar sobre proyectos desmedidos, temas fuera de la realidad o a presumir de amistad con grandes personajes, significa que se halla dañado emocionalmente y que su caso podría degenerar en un padecimiento grave.
Si se le tiene confianza, indica el doctor Cruz, conviene advertir al afectado que sufre un trastorno y recomendarle la intervención de un especialista.
“Para detectar si una persona es víctima de verborrea -apunta el doctor Cruz, hay que ver si manifiesta otros estados como tristeza constante, sensación de abandono, miedos injustificados. Si una hermana o hijo, por ejemplo, aparte de hablar mucho, ha dejado la escuela o el trabajo; está irritable y revela su desencanto con frases reiteradas de tono pesimista, se debe estar alerta y requiera atención médica.

Y concluye “cuando se sale del estado de verborrea se nota que lo aparentemente demasiado preocupante no lo era. Entonces se acaban la verborrea y las llamadas telefónicas interminables a los pocos amigos que aún quedaban dispuestos a escuchar.”

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