Sal con alguien que haga del amor algo fácil

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amor fácil
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Sal con alguien que te haga sentir seguro.

Alguien a quien le puedas confesar tus secretos más ocultos sin que te juzgue. Alguien en quien confíes, que sepas que no te dejará tirado cuando la situación se complique. Alguien que siempre te demuestre el mismo cariño, tanto si todo va sobre ruedas como si está pasando por una crisis.

Alguien en cuyas palabras no haya malicia, en cuyas respuestas no haya sarcasmo, alguien que no tenga intención de hacerte daño. Que no le reste importancia a tus capacidades. Que no desprecie tu aspecto ni tu cuerpo. Que no te utilice para sus propósitos egoístas.

Que sea la luz de tu vida, el amor de tu corazón, alguien en quien siempre puedas creer. Que, cuando se trate de ti, siempre esté dispuesto a esforzarse. Que no tenga miedo de ir más allá y que esté dispuesto a remover cielo y tierra para estar contigo.

Sal con alguien a quien le confiarías tu vida, con alguien con quien siempre puedas contar.

Con alguien que sepa que tú eres lo que está buscando y que esté seguro de lo que siente por ti.

Para quien no haya obstáculos demasiado difíciles ni momentos inoportunos ni corazonadas que le impidan estar contigo. Alguien a quien no le importe la palabra “ex” ni tenga otras personas a las que impresionar o esperando para ocupar tu lugar.

Alguien para quien seas único, alguien que solo quiera conocerte a ti.

Que te seque las lágrimas con besos y te anime a levantarte y a volver a intentarlo. Que vuelva a unir los pedazos rotos de tu corazón al quererte con todo su corazón. Que se convierta en una figura permanente de tu vida y te quiera hasta el infinito y más allá.

Una persona que pueda hablar contigo desde el alba hasta el anochecer y nunca se quede sin cosas que decirte. Alguien que notes que está a tu lado desde el momento en que abres los ojos hasta que te quedas dormido con una sonrisa en los labios, porque sabes que seguirá ahí cuando te despiertes. Alguien que quiera saber lo que estás pensando y lo que opinas de cualquier tema. Que adore tus peculiaridades y tus defectos porque son los que te hacen ser quien eres.

Sal con alguien que haga del amor algo fácil.

Que no juegue contigo ni te dé falsas esperanzas. Que no sea una persona diferente cada vez que la veas hasta el punto de que no sepas cuál es su versión real. Alguien que te haga olvidarte de cosas insignificantes —como quién debería empezar una conversación por WhatsApp primero— y que no te haga tener miedo de mostrar demasiado interés.

Sal con alguien que te haga creer en el amor.

No en la versión diluida y abaratada que nos han vendido como verdadera las nuevas formas de ligar. Sino en el tipo de amor que es tan mágico como tú creas que es. El tipo de amor que se tiene hacia un mejor amigo al que sabes que conoces tan bien como a ti mismo. El tipo de amor hacia un alma gemela a la que eliges, de la que te enamoras y con la que quieres estar contra viento y marea.

El tipo de amor que se tiene una vez en la vida.

Detrás de alguien que arriesga hay alguien que ama.

Cuando no sepas dónde están esos valientes, fíjate en los que dicen  diciendo no, pues detrás de alguien que renuncia hay una persona que elige, detrás de alguien que elige hay una persona que arriesga y detrás de alguien que arriesga hay una persona enamorada. Donde hay un valiente, hay un amante.

Lo que diferencia a alguien valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia suficiente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú lo eres… que los dos lo sois. Sabe que lo importante no es ni la realidad, ni lo que hay, sino lo que podéis llegar a crear, y para eso no hace falta ser perfectos, hace falta ponerse manos a la obra.

Un persona valiente no está pensando en las chicas o en los chicos que deja escapar, está pensando en ti. Eres su apuesta y su elección, y cualquier otro lugar le parece segunda división.

Nunca verás a un valiente haciendo una lista de pros y contras, porque para ellos el amor no es un mercado ni tú un producto más. Las decisiones racionales las deja para el ajedrez y los tipos de interés, nunca para sus sueños. Nadie se hizo rico apostando en pequeñas cantidades.

Los valientes se la juegan porque “esa aventura no se la pierden”.

Si lo piensas bien, muchos de los dolores de cabeza amorosos que has tenido podrían haberse evitado saliendo con un valiente. Así que, la próxima vez que vayas al mercado de parejas de viaje, solo tienes que abrir los ojos y mirar de una forma que quizás no hayas hecho antes: en lugar de buscar por la categoría bellezaprofesiónestudios, o dinero, busca por la categoría sé quién soy/sé qué quiero. Desconfía de lo pulcro, los cánones y lo resplandeciente, y fíate de la sangre y lo sucio, pues los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean. Los valientes se baten el cobre, son los que bajan a la arena y se la juegan porque esa aventura “no se la pierden”. Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.

Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso y la pérdida o la ganancia, pues cree que no se le puede exigir nada a alguien que lo ha dado todo y que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido o un sueldo. Ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.

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