Limpieza energética o espiritual de las joyas

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Algunas gemas o joyas quedan impregnadas de el ente energético de quien las usó. Todos poseemos una energía inherente a nuestra propia personalidad pero sujeta a nuestros diferentes estados anímicos según las circunstancias que nos rodean.

Nuestra energía será positiva o muy positiva si nuestras vivencias nos son gratas o muy satisfactorias (un amor correspondido, el nacimiento de un hijo muy anhelado, la fortuna en el trabajo, el éxito en los negocios, etc…). Si nuestra vida está pasando por situaciones adversas y dolorosas (carece de sentido enumerarlas ya que todos, lamentablemente, las conocemos y enumerar el desamor, la fin de un ciclo, desempleo, disfunción, etc… no es muy agradable) desgraciadamente, nuestra energía se torna amarga y negativa.

Esta energía emana de nosotros, pasa a nuestro entorno y contagia desde lo que llevamos puesto hasta aquello y aquellos que nos rodean; hemos de reconocer que somos más felices en una fiesta (rodeados de alegría) que un duelo (rodeados de dolor y tristeza). Resumiendo, aquello que llevamos puesto, el hogar donde vivimos, también queda impregnado por ese ente energético que emanamos; donde las joyas toman, por sus cualidades y por estar adheridas a nuestra piel, un papel sumamente importante.
¿Cuándo?

Si has comprado una joya antigua.
Si has comprado una joya usada.
Si has heredado.
Si la has prestado.
Si la tienda o proveedor no es de tu entera confianza.
Si la pieza es artesanal por lo que ha estado muchas horas en manos del artesano.
Y, simplemente, por la carga energética que tendrán y las que especialmente, por sus cualidades, poseen las gemas.

Presta especial atención a Brazalete de pelo humano trenzado 1808-1815

¡Cuidado! con las joyas de duelo “mourning”; anillos, pulseras, broches, colgante, dijes…; que incluso llevan pelo, fotografías o iniciales del difunto, siendo a veces las gemas engarzadas o insertadas con el propio pelo del difunto, a veces llevaban cabellos de más de un familiar o estos cabellos están escondidos en el interior de un relicario o se muestran trenzados y recubiertos con un cristal…

Esta costumbre que se popularizó en la época victoriana (1837-1902), era ya realizada anteriormente, no como recuerdo de un difunto, sino como prenda de aprecio o devoción a una persona. La famosa reina María Antonieta de Austria regalaba a sus amistades más preciadas y cercanas un colgante con un mechón de pelo suyo para que pudieran lucirlo en público y así demostrar su cercanía a la reina.

Mechón de pelo de María Antonieta

¡Cuidado! con las joyas que se venden directamente bajo el título de embrujadas o “haunted” porque “puede ser cierto” que hayan pertenecidos a brujos, personas poderosas o hayan sido utilizadas en rituales más o menos exotéricos y no sabemos hasta qué punto esa gran carga de energía que “dicen” que poseen pueda ser beneficiosa para su nuevo propietario. Hay que ser escépticos, pero no arriesgarnos ante lo que nos es desconocido.

Debemos reconocer que una persona íntegra, honesta, humanitaria dulce comprensiva etc…, no emitirá ni impregnará sus objetos de uso de las mismas vibraciones que una persona vil, soberbia, egoísta, indecente, carente de cualidades buenas. La joya que haya pertenecido a uno de estos últimos, no será algo grato o positivo que llevar.

Si hemos obtenido una pieza valiosísima bien sea por su antigüedad, belleza o riqueza y no tenemos clara su procedencia, es importante limpiar la joya con la intención de liberarla de su antiguo dueño, hacerla propia y cargarla de energía positiva.

Qué debemos hacer para limpiar la joya
Primero limpiaras la joya, como si estuviera sucia con uno de los métodos, antes explicados. Recuerda lavarla abundantemente en agua clara y corriente (debajo del grifo). Tu anhelo de limpiarla hará que deje sus anteriores energías, el agua del grifo se las llevará; porque tú también tienes el poder de hacer el bien. Después sécala en un paño natural y tíralo (a la basura, fuera de casa).

Segundo: dejaras la joya en un lugar luminoso de tu habitación (luz natural), cerca de una ventana abierta, no expuesta directamente al sol, de forma que los rayos de sol no se reflejen directamente en ella puesto que la joya actuaría como un espejo y no captaría la energía solar. Retira la pieza, siempre, antes del ocaso (atardecer) y guárdala en tu habitación dentro de un paño natural, (que tirarás cuando acabe el proceso). Repite este proceso durante tres días. La gema se llenara de la luz positiva de la energía que nos dá la vida.

¡Ya está limpia!

Tira el paño dónde has guardado la joya (a la basura, fuera de casa)

Por último, déjala unos días (al menos tres) en una de tus prendas de uso preferido (si es posible, en el cajón de tus prendas íntimas). Ahora, ya es tuya.

Puedes usarla.

Si algún día o con el tiempo, el color de las gemas cambia, y estas gemas tenían una “misión” específica, realiza todo el proceso anterior.

Ante cualquier duda o caso especial (o cómo limpiar alguna gema en concreto) puedes dejar un comentario y te ayudaré personalmente. Besos. Mucha suerte a todos.

P.D: Por cierto, no es verdad que ciertas gemas cambien de color si están expuestas a la luz solar indirecta puesto que se necesitan exposiciones prolongadas a la luz solar para llegar a decolorar o deshidratar algunas de ellas (turquesa).

Desde que la madre naturaleza las crea hasta que llegan a nuestras manos, han podido pasar miles de años (en los que había sol) y la gema es así cuando llega a nuestras manos; su cambio de color puede deberse a su impureza, mala calidad, o debido a la persona que la lleva puesta (¡acaso no exponen todos los joyeros, alrededor del mundo, en luminosos escaparates sus piezas!). No por ello deben exponerse a la luz solar directa y continuada, puesto que el aumento excesivo de temperatura nos daña a todos, incluso a las gemas.

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