6 cosas que no son amor, no te confundas.

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“Odiar es algo tremendamente fácil, pero amar requiere de una fuerza que todo el mundo tiene y que no todos están dispuestos a poner en práctica”, repasa la escritora Rupi Kaur en uno de sus poemas. Como seres humanos, establecer relaciones es parte vital de nuestra supervivencia. Nacimos para dar amor y sentirnos amados. Desde niños, nos vemos expuestos al afecto: de nuestros padres, abuelos, amigos, mascotas, maestros, etc.

Con el paso de los años, nuestro concepto de amor comienza a tomar forma y se va afianzando de acuerdo a las experiencias que la vida nos presenta. Y como todo aquello que empieza a formar parte frecuente en nuestra vida, se vuelve rutinario. Sí, acéptalo. Es probable que no medites a menudo sobre cuánto y cómo es el amor que le tienes a tu familia, trabajo, mascotas o al medio ambiente; en comparación al tiempo que muchas veces le otorgas al amor de pareja.

lgo aún más alarmante es que en ocasiones, llegamos a descuidar hasta el amor propio. El autoestima. Un artículo médico de la Universidad del Valle en Colombia explora más en el tema y rescata lo siguiente:

“Podemos decir que se comparte el amor así como se comparte el conocimiento: sólo se puede compartir aquello que se posee. El amor auténtico por nosotros mismos impulsa a amar más y mejor a todos los que conviven en nuestro universo”.

¿Nos queremos? ¿Te quieres todos los días?

Por ello, para traer de vuelta aquellos amores que también son importantes en nuestras vidas. Los que nos ayudan a crecer. Empecemos a recordar:

1. Amor propio:

“Cuando hablamos de amor propio nos referimos al autoestima. Para entender mejor, debemos tener en cuenta el auto conocimiento. Lo importante que es reconocernos con defectos y virtudes. Luego, viene la aceptación: una vez que me conozco y sé como soy, debo tener la capacidad de ir aceptando cada una de esas cualidades. Finalmente, llega la auto valoración. Desarrollar las cualidades positivas para mejorar, e identificar aquellas que no nos hacen felices para cambiarlas”, señala la psicóloga y psicoterapeuta humanista Indira Medrano. Reconocer nuestras debilidades (y rebelarnos contra ellas), vigilar nuestras fortalezas (y compartirlar); eso es el amor propio. Ninguna persona es más especial que otras porque todas juntas lo son. Si eres padre, cultívalo en tus hijos. Diles lo orgulloso que estás de ellos cada minutos.

2. Amor entre hermanos:

El amor de familia es uno de los más importantes. En ella, establecemos nuestros primeros nexos como individuos sociales, empezando a desarrollar los valores. Uno de los subgrupos más importantes de la familia es aquel que establecemos con nuestros hermanos. El vínculo con ellos es fuerte desde el inicio, siendo una de las principales fuentes de lealtad a lo largo de nuestra vida.

“En la familia, aprendemos a manejar muchas cosas solo entre hermanos. Es un vínculo de amistad, pero con muchos más valores y unión, ya que al fin y al cabo es alguien de tu sangre”, indica la psicóloga Indira Medrano.

3. Amor por las mascotas:

Te has preguntado, ¿cuán importante en tu vida es tu mascota?
Curiosamente, existen casos en los que como seres humanos llegamos a establecer conexiones mucho más fuertes con nuestras mascotas que con otras personas. Es un amorincondicional. Si nunca lo has conocido, mira la película sobre “Hachiko”, la historia sobre la relación entre un hombre (Richard Gere) y el perro que recogió de la calle, hasta el súbito final del primero.

y aquí viene lo que creemos equivocadamente que son amor, pero no…

todas esas cosas que, quizás por entorno o por una mala elección en cuanto a las películas que te gustan, tú crees que son amor. Y que en absoluto lo son sino que más bien forman parte de lo que se pueden denominar relaciones tóxicas. O sea, que mejor cuanto más lejos.

– Amor no es controlar al otro/a: ¿te controla? ¿pide cuentas sobre dónde ha estado? ¿le genera inestabilidad saber que sales con tus amigas o que este fin de semana no os habéis visto apenas? Pues eso no es amor, que no te la den con queso. Eso es un ser posesivo, celoso y con una auto estima baja y por eso necesita tenerte amarrada, para sentirse mejor. Puerta.

– Amor no es menospreciar: ¿te hace sentirte pequeña? ¿Se vanagloria de sus éxitos profesionales y considera que tu trabajo no es importante? ¿te hace de menos cuando estáis con otras personas pero cuando estáis a solas es todo entrega? Pues eso tampoco es amor. Querer a otro es tratarle en igualdad.

– Broncas todos los días: claro que es normal discutir, por supuesto. E incluso a veces, muy sano. Pero lo que no es normal ni sano es tener una bronca día sí y día también. Y si esto os sucede es que algo no va bien y debierais bucear en las razones. Lo de quien bien te quiere te hará llorar es, aparte de falso, una frase que ha hecho mucho daño.

– Tampoco es un amor sano que te aísle de su entorno y te quiera solo para él: lo de los posesivos en el amor da un poco de miedito. La necesidad de poseer al otro y de saber que está ahí tiene más que ver con las inseguridades propias que con querer de una forma saludable.

– Si necesita de la pareja para sentirse seguro, estable y cómodo y si todo pasa porque el otro/a apruebe cada paso que se da, háztelo mirar porque muy sano tampoco es. Claro que es importante sentirse arropado por otra persona y eso genera seguridad, pero sí sin esa persona te sientes morir y que no eres nadie, quizás debieras pedir ayuda a un experto.

– El amor no es manipulación: intentar conseguir algo porque hiciste lo que sea se llama manipular y ser un manipulador/a. El chantaje emocional no forma parte de una relación sólida y saludable. Es dañino y no lleva más que a un callejón sin salida.

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